lunes, 6 de mayo de 2013

HOMBRE Y MUJER: DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS

Imagen de www.dibujosbiblicos.net
Según el proyecto de Dios creador, varón y mujer son los dos modos de realización del ser humano.  Ambos gozan de la misma dignidad, pero han sido creados como seres distintos y complementarios. En realidad somos iguales y diferentes simultáneamente. Somos iguales por ser personas; por participar de la misma naturaleza; ambos tenemos cuerpo y espíritu. Y a la vez somos diferentes en cuanto al cuerpo, a la psicología y al modo de ver las cosas.

Igualdad Fundamental:
Tanto el varón como la mujer poseen la misma perfección y dignidad, ya que los dos han sido creados a imagen y semejanza de Dios: “Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó” (Gen. 1,27). Ambos, según se desprende del relato de la creación de la mujer poseen una misma naturaleza, este hecho se refleja en la exclamación de Adan “Está sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne”, el primer hombre reconocía así que la mujer era de su misma condición.

La Diferencia. Dos seres distintos:

Los genetistas evidencian que todas las células de nuestro cuerpo son sexuadas. Hasta las de los dedos de las manos son o XX o XY. Pues bien, ese  % presente en todas las células, lo está igualmente en todos los ámbitos de nuestra personalidad.

La diferencia sexual no es ninguna diferencia superficial o simplemente limitada a determinadas partes del cuerpo. Es una diferencia esencial y penetra en todos los poros de nuestra piel, hasta los tuétanos, podríamos decir. La esencia del varón es la masculinidad y la esencia de la mujer, la feminidad. «La personalidad se diferencia esencialmente en personalidad masculina y femenina».
En su Antropología, Wojtyla hace una afirmación imponente, que fundamenta cómo la sexualidad está en la base de la identidad personal. Estas son sus palabras: «La función del sexo, que en cierto sentido es “constitutivo de la persona” (no sólo “atributo de la persona”), demuestra lo profundamente que el hombre, con toda su soledad espiritual, con la unicidad e irrepetibilidad propia de la persona, está constituido por el cuerpo como “él” o “ella”»[14].
Que sea constitutivo de la persona tiene muchas consecuencias influye directamente en la personalidad, configura el yo y la identidad personal.

¿Cuáles son algunas de las diferencias?
En el campo de la fisiología resulta evidente la constitución distinta del hombre y de la mujer. Ambos poseen dos cuerpos distintos, dotado cada uno de ellos con unas características específicas, que responder al modo propio de ser y están en función de la misión que tiene que desarrollar.

Por lo tanto, comenzamos a relatar algunas DIFERENCIAS NEUROLÓGICAS.
(Cerebro de hombre, cerebro de mujer. Daniel Turbón.)

Las investigaciones sobre la regulación cerebral del comportamiento humano, se han realizado a través de 1) experimentos con animales, 2) datos clínicos de patologías humanas, en determinadas patológicas como el parkinson y la epilepsia. Herbert Landsell, psicólogo del centro de investigaciones de Bethesda, en Maryland (Estados Unidos), descubrió que tanto hombres y mujeres , cuando sufrían alguna lesión en una determinada zona del cerebro, las afecciones que se derivaban eran diferentes entre hombres y mujeres así como la recuperación de dichos pacientes, notaron que reaccionaban de diferentes modos ante la reposición de las lesiones ubicadas en las zonas similares del cerebro. 3) estudios neurológicos de comportamiento en personas sanas.

Hoy se tiene el conocimiento que el lado izquierdo del cerebro realiza las funciones referentes a la acción verbal, gramatical y lingüística. Mientras que el lado  derecho es la sede de la información visual, maneja el procesamiento espacial y cuadros de procesos abstractos y respuestas emocionales.
- Las mujeres tiene distribuidos tanto en el hemisferio izquierdo como en el derecho el desarrollo visual y verbal. Este dato neurológico apoyaría las siguientes afirmaciones:
            - Las mujeres realizan mejor las tareas vocales.
            -En la conducta emocional, las mujeres tienden a conductas simbólicas, como respuestas verbales.
            -La mujer posee mayores conexiones sinápticas entre un lado y otro del cerebro, por lo que le capacita a realizar más de una actividad al mismo tiempo, y es más tendente a la dispersión.
         - Las mujeres presentan mayor incidencia de depresiones.
- Las mujeres superan a los hombres en la discriminación de emociones.
- En la manifestación del estrés, son más abrumadoras y emotivas
- La mujer tiene más desarrollado el sentido del olfato y el oído, su enfoque visual es global.

- El varón tiene zonas cerebrales más especializadas para el desarrollo de ciertas funciones.
-Los hombres son mejores en ciertas actividades espaciales y motoras. Las diferencias se considera que están producidas por las hormonas sexuales.
         -En la conducta emocional los hombres tienen tendencia a dar respuestas instrumentales, tal como la agresión física.
-En el hombre su capacidad de concentración es mayor.
-En la manifestación del estrés, los Hombres tienden a mostrarse cada vez más concentrados e introvertidos.
-El hombre promedio tiene mejor sentido de orientación y puede lograr captar una estructura tridimensional con mayor facilidad.
-El sentido del oído y del olfato es menos desarrollado y posee un enfoque visual más cerrado.

Se han hecho también laboratorios con niños de menos de una año. Se notaron que los niños observan más los objetos que los rodean, aquellos que sean de colores llamativos y que produzcan movimiento y sonido. Por otra parte, las niñas observan más las caras de quienes la rodean. Con ello se prueba que ya existen conductas sexuadas antes de alcanzar sus primeros aprendizajes gracias a la educación de sus padres.

Estos comportamientos se pueden deber a que tanto el hombre como la mujer poseen cerebros diferentes, produciendo distintos puntos de vista en la percepción de las cosas que lo rodean.

La complementariedad y la reciprocidad

La diferencia nos hace complementarios. La unidualidad humana está compuesta por dos seres humanos que se hacen uno. No es que originariamente uno se parta en dos, sino al revés, dos que se hacen uno. Pero no deja de haber complementariedad, biológica, psicológica y ontológica.

Entre el hombre y la mujer existe LA COMPLEMENTARIEDAD Y  La RECIPROCIDAD. El sexo masculino y el femenino están hechos uno para el otro. Forman una unidad de orden superior a la de la persona aislada. Dios no nos ha creado para vivir en soledad, sino en comunión.

Persona femenina, persona masculina ¿Cuál es su sentido más profundo?
(Comentario de Blanca Castilla de Cortázar)
 
La vocación fundamental de todo ser humano es a la comunión y a la donación. Esta vocación se expresa a través del lenguaje del cuerpo por medio de la apertura. Toda persona está abierta al otro. Una persona sola sería una desgracia, porque no tendría con quien comunicarse, a quien darse.  Todo “yo” requiere al menos un “tú”.
La apertura constitutiva que tiene cada persona tiene dos modalidades. El varón se abre de un modo peculiar: hacia fuera. La mujer también se abre a los demás con su modo: hacia dentro, acogiendo. Ahí radicaría la principal diferencia entre varón y mujer, en ser dos tipos de personas distintas, que se abren entre sí de un modo respectivo diferente y complementario.

Estos tipos de apertura se pueden expresar con preposiciones, que son las palabras que indican las relaciones. Al varón le correspondería la preposición DESDE, pues parte de sí para darse a los demás. A la mujer le correspondería la preposición EN: pues se abre dando acogida en sí misma.

Esas relaciones se manifiestan de un modo gráfico en la generación de un nuevo ser. El varón al darse sale de sí mismo. Saliendo de él se entrega a la mujer y se queda en ella. La mujer se abre y se da pero sin salir de ella. Es apertura pero acogiendo en ella. Su modo de darse es distinto al del varón y a la vez complementario, pues acoge al varón y a su amor. Sin la mujer el varón no tendría donde ir. Sin el varón la mujer no tendría a quien acoger. La mujer acoge el fruto de la aportación de los dos y lo guarda hasta que germine y se desarrolle, hace la función de sede de casa. Durante este proceso aunque él es protagonista, se realiza fuera del varón..

La realidad humana sería, entonces, disyuntamente o SER-DESDE o SER-EN. En este sentido el Ser humano sería también más rico que el Ser del cosmos, en el que el transcendental por antonomasia sería el ni estaría internamente diferenciado.

Afirmar que la diferencia varón-mujer es una diferencia en la persona supone, por otra parte, haber anclado la diferencia definitivamente en la igualdad. Varón y mujer, cada uno es persona. Tienen la misma categoría; la diferencia entre ellos posee el mismo rango ontológico. La diferencia no rompe la igualdad. Sobre la base de la reciprocidad se trata de una UNIDUALIDAD RELACIONAL COMPLEMENTARIA, es decir es la “Unidad de los dos”

Esta Unidualidad de la que procede la familia tiene también consecuencias en todo el campo laboral y cultural. Así lo afirma en el mismo lugar:

«A esta “unidad de los dos” confía Dios no solo la obra de la procreación y la vida de la familia, sino la construcción misma de la historia. (...) Es un aportación,  ante todo, de naturaleza espiritual y cultural, pero también socio-política y económica.

Todas estas cuestiones planteadas por Karol Wojtyla suponen una revolución pacífica,  no sólo en el campo de la teoría antropológica, sino también en el ordenamiento social.

Bibliografía:

-Teología del cuerpo. JPII
-Carta Apostólica. Mullieres Dignitatem. JPII
-Amor y Responsabilidad. JPII
-Artículo de Blanca Castilla Cortazar. “La Complementariedad Varón-Mujer

Es un fragemento del seminario "Amor y Sexualidad". Desarrollado en la Parroquía de Funes y de Peralta por María Celorrio y Laura Fernández en 2011.

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